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Tendencias Locales

20/08/2019

 “En Argentina hay un viejo dicho que te vas 20 días de vacaciones y pasa de todo, pero te vas 20 años y no cambia nada”.

Durante el fin de semana hubo un cambio en la cartera económica, renunció Nicolás Dujovne y asumirá formalmente el día de hoy Hernán Lacunza, un economista pragmático y duro negociador.

Para entender la actualidad económica siempre es importante realizar un repaso descriptivo. En primer lugar, la combinación de una fragilidad macroeconómica por un lado y una incertidumbre sobre la hoja de ruta de la oposición que sacó mayor cantidad de votos en las PASO por otro, dan pie a una situación política y económica a priori desordenada y crítica.

El mensaje de los votantes fue contundente, y hubo un voto castigo para el Gobierno, principalmente de la clase media. Por eso tomando nota de este “reclamo” de la sociedad, el gobierno tomó la semana pasada una serie de medidas de contención social, para llevar alivio al bolsillo de los argentinos, (baja de IVA a alimentos, suba del mínimo no imponible de ganancias, habrá otro aumento del salario mínimo y subirán un 40% las becas progresar, además del congelamiento en el precio de las naftas), el efecto final de todas formas va a ser menor por el efecto inflacionario del traslado a precios de la devaluación reciente.

Precisamente, la depreciación reciente fue resultado de la falta de confianza de los inversores a Alberto Fernández, principalmente por los mensajes contradictorios que muestran los principales referentes del espacio. El resultado fue un aumento del dólar que cerró el viernes a $57, y una fuerte caída en los activos argentinos (bonos y empresas).

En este contexto, el nuevo ministro de economía debe preparar un plan integral para afrontar por lo menos los cuatro meses que restan hasta el 10 de diciembre.

Lo prioritario en esta agenda, será el encuentro con la misión del Fondo Monetario Internacional, la preparación de un presupuesto que debe presentarse ante el congreso y atender el reclamo de los gobernadores por el ajuste a sus ingresos consecuencia de las medidas lanzadas la última semana. Pero además del plan deberá buscar llevar tranquilidad a los inversores, principalmente luego de la baja de calificación de Fitch al cierre de la semana. Lo más importante es que el día 15 de septiembre el FMI apruebe el desembolso. Ahí está la clave de lo que viene.

 

Durante el fin de semana hubo un cambio en la cartera económica, renunció Nicolás Dujovne y asumirá formalmente el día de hoy Hernán Lacunza, un economista pragmático y duro negociador.

Para entender la actualidad económica siempre es importante realizar un repaso descriptivo. En primer lugar, la combinación de una fragilidad macroeconómica por un lado y una incertidumbre sobre la hoja de ruta de la oposición que sacó mayor cantidad de votos en las PASO por otro, dan pie a una situación política y económica a priori desordenada y crítica.

El mensaje de los votantes fue contundente, y hubo un voto castigo para el Gobierno, principalmente de la clase media. Por eso tomando nota de este “reclamo” de la sociedad, el gobierno tomó la semana pasada una serie de medidas de contención social, para llevar alivio al bolsillo de los argentinos, (baja de IVA a alimentos, suba del mínimo no imponible de ganancias, habrá otro aumento del salario mínimo y subirán un 40% las becas progresar, además del congelamiento en el precio de las naftas), el efecto final de todas formas va a ser menor por el efecto inflacionario del traslado a precios de la devaluación reciente.

Precisamente, la depreciación reciente fue resultado de la falta de confianza de los inversores a Alberto Fernández, principalmente por los mensajes contradictorios que muestran los principales referentes del espacio. El resultado fue un aumento del dólar que cerró el viernes a $57, y una fuerte caída en los activos argentinos (bonos y empresas).

En este contexto, el nuevo ministro de economía debe preparar un plan integral para afrontar por lo menos los cuatro meses que restan hasta el 10 de diciembre.

Lo prioritario en esta agenda, será el encuentro con la misión del Fondo Monetario Internacional, la preparación de un presupuesto que debe presentarse ante el congreso y atender el reclamo de los gobernadores por el ajuste a sus ingresos consecuencia de las medidas lanzadas la última semana. Pero además del plan deberá buscar llevar tranquilidad a los inversores, principalmente luego de la baja de calificación de Fitch al cierre de la semana. Lo más importante es que el día 15 de septiembre el FMI apruebe el desembolso. Ahí está la clave de lo que viene.

Argentina no tiene un problema de solvencia ni un perfil de vencimientos impagable. Sí tiene un problema de liquidez generado por falta de confianza, sobre todo por las declaraciones vertidas por el candidato más votado en las PASO, Alberto Fernández, que insiste con la necesidad de renegociar con el FMI y con hablar con todos los acreedores para replantear la forma de pago de las obligaciones del tesoro. Está claro que el candidato opositor quiere hacerle pagar un costo al gobierno actual, pero está jugando con fuego, porque el que deberá afrontar los mayores pagos es el que esté a cargo del poder a partir del 10 de diciembre.

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